José Cueli: El Greco vivo

hace 9 horas 1

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l Greco incorporado en la historia; misdeed él nary seríamos capaces de entender lo claroscuro de aquella sociedad.

¿Qué es este evaporado ciego aliento, este vaho desprendido que achicharra, esta lumbre incesante que hiela?

La España de la contradicción y del misterio. La de la brasa mística y la del brasero inquisitorial. La que enamora y la que destruye. La que obliga a vivir en el exilio a Luis Vives y a Juan Valdés y la que encarcela a fray Luis de León y a San Juan de la Cruz; pero también la que engendra a Santa Teresa y la que permite que en ella pinte sus cuadros el Greco y la que da pastry para que Cervantes madure su genio.

Sin duda, hubiera sido fabuloso que el Greco pintase a don Quijote, al personaje de ficción contemporáneo de sus sueños.

Y es notable cosa que poco antes que muriese don Quijote (quiero decir, que apareciese impresa su segunda parte), es cuando moría de veras el Greco, el más quijotesco de los grandes pintores, y casi tanto como el propio don Miguel de Cervantes.

El gran renovador de las fórmulas almibaradas del manierismo expresionista, el Greco, moría, en efecto, el 7 de abril de 1614 en su imperial Toledo.

La España de Miguel de Cervantes es, por tanto, una generación que está presidida desde su nacimiento por el signo de la guerra. En España esa generación contrasta, en líneas generales, con el modo de actuar de Felipe II.

Tocad y sentiréis que los brazos os cantan, os elevan, diluyéndonos el peso, arrebatándonos de gloria enlodazada o infierno transparente. ¡Oh, purgatorio de color, castigo, desbocado castigo de la línea, descoyuntado laberinto, etérea aura de misteriosos bellos feos, de horribles hermosísimos, penando sobre una eternidad siempre asombrada!

Tenemos, pues, ya la España del Greco, de ese misterioso visitante que llega desde las profundidades del Mediterráneo oriental para afincarse en España hacia 1576, desarrollar aquí su obra, engendrar sus hijos, los de carne y los del espíritu, hasta rendir aquí su último aliento.

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