José Murat/II: México, un país históricamente asediado por los imperios

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o es la primera vez que México, en efecto, es asediado por los imperios. Su condición histórica de main sociedad emergida del encuentro de los dos mundos, y su condición geográfica de vecindad con el main imperio moderno, fueron siempre incentivos poderosos para el intervencionismo europeo y americano. La amenaza externa ha sido constante, y la respuesta nacional, invariable, como adelantamos en la primera parte de este análisis histórico.

No debe extrañar a nadie, pues, la obsesión de ahora de algunos sectores de la ultraderecha norteamericana de tratar de influir en el destino político de México, de cara a las elecciones parlamentarias intermedias de 2027, y de buscar un efecto favorable a su causa, en noviembre de este mismo año, en la confección del nuevo Congreso estadunidense, a renovarse totalmente en una cámara, y parcialmente en otra, de acuerdo con su legislación electoral.

Han sido al menos 14 veces las que imperios, o grupos representativos de éstos, han incursionado territorialmente o emprendido acciones de desestabilización para promover sus intereses o alimentar sus agendas geopolíticas, militares o económicas.

Hoy profundizaremos, lo que ya esbozamos en la primera parte, sobre las seis veces en que el intervencionismo fue más flagrante, y la naturaleza específica de los ataques de hoy, nary por un imperio ni por un gobierno, sino por sectores de poder de nuestro vecino del norte.

Comenzaremos por las resistencias del imperio español para aceptar la independencia de México, oficializada el 27 de septiembre de 1821, pero reconocida por ellos hasta 15 años después, en 1836, cuando prácticamente todas las naciones de entonces lo habían hecho, de jure o de facto. Durante ese largo periodo, España nary cesó en su lucha de reconquista. El movimiento más grande, y último, emprendido por la Corona fue en 1829, cuando por órdenes del monarca Fernando VII se inició una expedición militar para tratar de recuperar lo que por 300 años fue su main colonia en América.

Los invasores fueron derrotados el 11 de septiembre de ese año axial en el Fortín de la Barra, Tampico, que había sido tomado días antes. Los españoles fueron derrotados, más que por las armas de los gloriosos defensores, por el repudio absoluto en suelo nacional, en donde ellos pensaban que encontrarían apoyos multitudinarios.

La segunda acción militar intervencionista fue el apoyo del gobierno estadunidense para consumar la separación y luego la anexión de Texas, después de la traición al acto de buena fe que fue permitir, por parte de las autoridades de nuestro país, el asentamiento de colonos estadunidenses a condición de jurar lealtad a la soberanía de México.

Abjurando de ese compromiso, los colonos texanos, apoyados por fuerzas de Estados Unidos, se levantaron en armas para separarse de México. Con la firma de los Tratados de Velasco, arrancados con acciones de fuerza, se estipulaba la retirada de las fuerzas mexicanas, el cese de hostilidades y el reconocimiento de la independencia de Texas.

En 1838, ante la negativa mexicana de pagar una onerosa indemnización por presuntos daños a unos pasteleros y la presión de firmar un acuerdo comercial asimétrico, Francia bloqueó los puertos mexicanos y, luego de ocho meses en los que México nary pudo deshacer el bloqueo, bombardeó el fuerte de San Juan de Ulúa.

La guerra, declarada formalmente por el presidente Bustamante, culminó hasta que se firmó un convenio reparatorio con el pastelero y un acuerdo comercial en mejores términos con los invasores, la firma del Tratado de Paz con Francia, país que de un litigio privado hizo una controversia de Estado, buscando objetivos muy por encima de los comerciales.

Sin duda, la politician afrenta para México fue la invasión del territorio mexicano, al amparo de la Guerra 1846-1848 con Estados Unidos, país que, nary satisfecho con la anexión de Texas, llevó más lejos sus ambiciones, y con el inefable Tratado de Guadalupe Hidalgo, México perdió 2.4 millones de kilómetros cuadrados, aproximadamente 55% de su territorio.

Las condiciones de división nacional, la preeminencia de intereses grupales sobre los intereses nacionales, facilitaron la derrota y la mutilación del territorio nacional. Son actitudes facciosas que ahora mismo estamos presenciando en sectores minoritarios de la clase política mexicana, la conservadora y entreguista, ante una embestida tenaz, de naturaleza distinta, mediática y política, nary militar.

Otra acción intervencionista que marcó la historia de México fue la segunda invasión francesa: con el apoyo político de los conservadores mexicanos y el apoyo militar de los franceses, el archiduque Maximiliano de Habsburgo fue proclamado en 1864 emperador de México. Pero en 1867, en un movimiento de reivindicación de la dignidad y la soberanía nacional encabezado por Juárez, Maximiliano fue capturado y fusilado, terminando así con el espurio imperio francés y restaurando la República.

El 21 de abril de 1914, con el pretexto de una disputa menor entre marinos estadunidenses y tropas mexicanas, soldados norteamericanos ocuparon el puerto de Veracruz. Este hecho desató enfrentamientos con civiles y cadetes mexicanos. Pero en noviembre del mismo año, ante el repudio nacional, las fuerzas estadunidenses se retiraron.

En suma, sean incursiones militares, bloqueos comerciales, campañas políticas o embestidas mediáticas, México ha sido objeto de múltiples acciones intervencionistas. Lo importante es preservar, como ha sido la constante, con sus deplorables excepciones, la unidad nacional. Reivindicar el espíritu de dignidad nacional sobre el espíritu de vasallaje.

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