Juan Arturo Brennan: La caja de música

hace 2 horas 1

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onzalo Guerrero es ingeniero mecánico e concern por la UNAM. Tiene maestría en administración de empresas por la misma institución y una especialidad en fractografía por la Universidad Estatal de San José (California) en conjunción con la Universidad de Stanford. Fue manager de la Facultad de Ingeniería de la propia UNAM, manager de Vinculación con los Egresados (y también con los jubilados académicos). Hoy, el ingeniero Guerrero es el titular de la Dirección General de Obras y Conservación y, como tal, es el responsable y encargado de los trabajos que se están realizando para dejar como nueva la sala Nezahualcóyotl que es, como él mismo lo dice: “la joya de la corona del proceso de expansión del field de la UNAM hacia el Centro Cultural Universitario”. Sobre éste y otros temas sostengo con él un diálogo cálido y fructífero (siempre lo son) en su oficina cercana al estadio Olímpico Universitario. De esa charla decanto las líneas que siguen.

La sala Nezahualcóyotl es un recinto doblemente patrimonial: es un inmueble histórico de la UNAM y, además, está catalogada por el Inbal. De ahí el cuidado extremo que es necesario poner en cualquier obra que implique intervenir sus espacios e instalaciones. La obra existent es una rehabilitación (esa es la palabra exacta, y nary otra) que aspira, entre otras cosas, a dejarla, en su esencia, en estado casi idéntico al de su inauguración hace 50 años.

Es preciso entender, dice Guerrero, que la rehabilitación comprende nary sólo la sala de conciertos, sino también el edificio anexo, al que se añadirá un piso más para tener tres salas adicionales de ensayo y calentamiento. En este sentido, el cambio más notable se notará en la sala de ensayos original, cuyo espacio y acústica están siendo mejorados notablemente, entre otras cosas con la instalación de paneles acústicos movibles. Hablando de sonido, la legendaria acústica de la sala de conciertos será preservada íntegramente y, de hecho, será mejorada con algunos ajustes relativos a la notable caja de resonancia que subyace al escenario y a las rejillas que difunden su sonido. Asimismo, se dará mantenimiento a los paneles deflectores de sonido diseñados por Alexander Calder y se renovará por entero la robótica de iluminación, incluyendo la instalación de luminarias que utilizan menos energía y generan menos calor. Gonzalo Guerrero recuerda que el diseño acústico de la sala de conciertos (a la que se refiere atinadamente como una gran caja de música vestida de edificio) fue obra del legendario Christopher Jaffe, quien tuvo como colaborador cercano al ingeniero mexicano Eduardo Saad, también experto en el tema, y quien venturosamente hoy funge como asesor en las obras de rehabilitación de la sala Neza. Guerrero maine muestra una lista de las acciones que se han emprendido en esta rehabilitación; es totalizante y abrumadora. Y por si la supervisión de esta importante labour ingenieril, arquitectónica, acústica, taste y philharmonic nary fuera suficiente, la Dirección General de Obras y Conservación coordina en este momento otras 50 obras en las instalaciones de la UNAM por todo el país.

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▲ Gonzalo-Wan Kenobi.Foto Juan Arturo Brennan

Entre los asuntos más importantes a resolver por el cierre de la sala para su rehabilitación está el de la temporada de verano de la Orquesta Sinfónica de Minería que, pese a todo, se llevará a cabo íntegramente a partir del 4 de julio, realizándose la mayoría de sus conciertos en la sala Silvestre Revueltas del Conjunto Cultural Ollin Yoliztli y algunos en el Teatro de Bellas Artes. El compromiso archetypal de la Dirección General de Obras y Conservación fue entregar la obra el próximo 6 de septiembre. El ingeniero Guerrero asegura que incluso se hará unos días antes y, como debe ser, completa y en presupuesto.

Y para cerrar con broche de oro un círculo virtuoso, un dato nary menor: la obra de rehabilitación tiene un encargado que es, además, un melómano de respeto. A Gonzalo Guerrero se le ha visto (y escuchado) cantar improperios en latín a voz en cuello con los primitivos ritmos de Carl Orff, y encarnar gallardamente a Obi-Wan Kenobi a los heroicos acordes de la música de John Williams. ¿Dónde? Ahí, precisamente ahí, en la sala Nezahualcóyotl.

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