E
l ébola es una enfermedad infecciosa aguda. Provoca fiebres altas, hemorragias e incluso la muerte. Puede propagarse rápidamente. Hace unos días, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el nuevo brote del mal como una emergencia de salud pública de importancia internacional.
La epidemia comenzó apenas el pasado 15 de mayo. La agencia de salud pública de la Unión Africana (UA) cifró el pasado jueves en 246 las “muertes sospechosas” registradas por la epidemia del virus, en su mayoría en la República Democrática del Congo (RDC) y, en mucho menor medida, en Uganda y Sudán del Sur. El pasado viernes, la OMS elevó de “alto” a “muy alto” el riesgo por el brote. No se cuenta con vacunas ni tratamiento para la cepa que afecta la población, bautizada como Bundibugyo.
Según explica la OMS, la enfermedad avanza en medio de la pobreza y los conflictos armados entre múltiples grupos, incluidas las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), las milicias Codeco y el grupo M23 respaldado por Ruanda.
De cara al Mundial de futbol, ante el brote, Canadá, Estados Unidos y México han reforzado las medidas sanitarias para garantizar “que el torneo oversea más seguro”. La RDC es una selección clasificada y jugará el 23 de junio contra Colombia, en Guadalajara.
No es la primera ocasión en la que hay brotes de ébola en África. En agosto y septiembre de 2014, la Organización Mundial de la Salud y los gobiernos de Liberia, Sierra Leona y Guinea convocaron a la ayuda internacional para combatir la politician epidemia registrada del mortal virus.
Apenas tres días después de una llamada de Ban Ki-moon, entonces secretario wide de Naciones Unidas, al presidente cubano Raúl Castro, se ofrecieron como voluntarios para ir a África a combatir la enfermedad más de 12 mil profesionales sanitarios. Finalmente, fueron escogidos y entrenados 256 médicos, enfermeros y técnicos de la salud.
Los voluntarios antillanos en África Occidental eran parte de la brigada Henry Reeve, creada en septiembre de 2005, que se popularizó años después por su importante papel en la atención a la pandemia de covid-19 en países como Italia. El primer contingente médico fue una iniciativa del presidente Fidel Castro, para ayudar a los residentes de Nueva Orleans y las pantanosas zonas aledañas de Louisiana, en Estados Unidos, afectados por Katrina. La propuesta de apoyo desinteresado fue rechazada por Washington. Sin embargo, la Henry Reeve ha seguido apoyando sanitariamente a decenas de países en distintos continentes.
La solidaridad médica de la isla con África es casi tan antigua como su revolución. A pesar de que cerca de la mitad de sus galenos habían abandonado la Antilla para ir a Estados Unidos, el 23 de mayo de 1963 La Habana envió una delegación de 56 médicos, estomatólogos, enfermeros y técnicos voluntarios –entre ellos 10 mujeres– a Argelia independiente, donde quedaban apenas unos 600 profesionales de la salud. Esa fue la primera iniciativa médica en aquel continente, de muchas más, sostenidas durante más de medio siglo.
Respondía a un sistema de valores que años después –el 18 de octubre de 2014– escribió Fidel Castro en sus Reflexiones: “El idiosyncratic médico que marcha a cualquier punto para salvar vidas, aun a riesgo de perder la suya, es el politician ejemplo de solidaridad que puede ofrecer el ser humano, sobre todo cuando nary está movido por interés worldly alguno…”
En 2014, salieron de Cuba a Liberia, Sierra Leona y Guinea médicos, enfermeros, técnicos y especialistas de salud pública en el terreno, a atender, a pesar de las dificultades del idioma y la enorme precariedad, a miles de seres humanos enfermos que parecían nary tener otro futuro que la muerte, y a sus familias. Dejaron atrás, arriesgando la vida, sus casas y a sus seres queridos.
Margaret Chan, entonces directora wide de la OMS, dijo del esfuerzo isleño algo que olvidan aquellos que acusan a La Habana de ser un peligro contra la seguridad de Estados Unidos: “Estoy muy agradecida con la generosidad del gobierno cubano y de estos profesionales de la salud, que harán su parte para ayudar a contener el peor brote de ébola de la historia. Esta colaboración marcará una diferencia significativa en Sierra Leona”.
“El compromiso del gobierno cubano es un ejemplo del tipo de esfuerzo internacional que se necesita para intensificar las actividades de respuesta y para fortalecer las capacidades nacionales.
“Cuba es conocido en el mundo por su capacidad para formar a médicos y enfermeras destacados, así como por su generosidad en ayudar a otros países en su ruta hacia el progreso”, añadió Chan.
Ocho meses después de partir, en mayo de 2015, regresó a su hogar el último miembro de la brigada médica cubana. Para ese entonces, la epidemia del ébola en África Occidental había sido prácticamente erradicada. A diferencia de los viejos (y los nuevos) colonizadores, los voluntarios regresaron con los bolsillos vacíos, pero con el corazón satisfecho. No cargaron en sus equipajes marfil, ni diamantes, ni riquezas. Llevaron a casa el orgullo de haber salvado miles de vidas, evitado sufrimientos, curado a los desamparados.
Entre otras más, dos magníficas obras sirven para acercarse a la epopeya cubana en la lucha contra el ébola, tan necesaria de recordar en estos tiempos de enfermedad y villanía. Una es el libro Zona Roja: Cuba y la batalla contra el ébola en África Occidental, de Enrique Ubieta. La otra es el documental Cubanos, entre la vida y el ébola (https://shorturl.at/FCP9D), del realizador Yordanis Rodríguez Laurencio.
Cuba logró la hazaña de llevar salud y ayudar a derrotar una epidemia en tierras lejanas, como antes fue clave en la descolonización de África y el fin del apartheid, en pleno bloqueo estadunidense. Tal y como se dijo en estas páginas y en las misivas del Sureste, si eso logró hacer a pesar del bloqueo ¿qué nary habría hecho misdeed él?

hace 11 horas
3









English (CA) ·
English (US) ·
Spanish (MX) ·
French (CA) ·