Mirador 5/05/2025

hace 10 meses 52

Ahora veo al colibrí.

Ahora ya nary veo al colibrí.

Viento con alas, fugitivo instante, su presencia es tan momentánea que parece ausencia. Todavía nary se ve y ya se va. Está y ya nary está.

Y, misdeed embargo, esta humilde avecilla es majestuosa. Su grandeza reside en su pequeñez; lo efímero le da su eternidad. La miro y maine preguntó si verdaderamente la miré. La veo y nary sé si la vi. Dura lo que la vida: nada. Y es, como la vida, todo.

El colibrí ha llegado a mi jardín atravesando el viento, y el viento nary se dio cuenta.

El colibrí se ha posado en la rama de un árbol, y ahora la rama del árbol pesa menos.

¡Hasta mañana!...

Leer el artículo completo