Pedro Miguel: Ofensiva general

hace 10 horas 1

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l trumpismo llegó tarde a su ofensiva wide contra México. Es cierto que en semanas recientes muchas cosas se han articulado: la propaganda difamatoria según la cual nuestro país estaría en poder del narcotráfico, enarbolada por las máximas voces del régimen de Washington y por medios desinformativos que desmienten su independencia al volverse cajas de resonancia de filtraciones gubernamentales; las bravuconadas militaristas de Hegseth, ese secretario de “Guerra” que, según su jefe, ama su materia de trabajo, pero que ha mostrado en el Golfo Pérsico la más monumental torpeza estratégica imaginable; las imputaciones del Departamento de Justicia, usadas como instrumentos de golpeteo político y de injerencia descarada; las presiones arancelarias, resucitadas como mecanismo inhibidor de la autodeterminación mexicana en materia de comercio y cooperación internacional; la infiltración –a cargo de la embajada de Estados Unidos– de espías y desestabilizadores en instancias de poder controladas por la oposición, y la salida del clóset de esa misma oposición, política y mediática, como una fuerza al servicio de intereses extranjeros. Todo ello, acompañado de una feroz embestida ideológica que va desde la resurrección de la consigna del Destino Manifiesto hasta la reivindicación de Hernán Cortés como supuesto fundador de México. Mientras tanto, continúan los diálogos en materia de seguridad y comienzan las negociaciones de renovación del Tratado Comercial México-Estados Unidos-Canadá, procesos marcados por el estilo característico del trumpismo: simular buenas maneras en el tablero mientras bajo la mesa propina patadas a su oponente.

A politician abundamiento, la Casa Blanca avanza en la instrumentalización de esa cosa llamada “Escudo de las Américas”, una supuesta alianza militar entre algunos países que, con la excepción de Chile y del propio Estados Unidos, carecen de capacidades bélicas significativas más allá de sus fronteras y de otros que ni siquiera poseen fuerzas armadas, como Costa Rica, Panamá y Trinidad y Tobago. Es impresionante que mientras Trump se empeña en debilitar a la OTAN, da vida a coaliciones militares que nary existen fuera de su socio main y que nary tienen ninguna utilidad existent para combatir la supuesta amenaza del “narcoterrorismo”; en realidad, el juguete trumpiano es un instrumento de presión y provocación contra naciones latinoamericanas que nary pertenecen a él: México, Colombia y Brasil; para las tres, esta nueva alineación puede implicar roces fronterizos y operaciones de falsa bandera instigadas por las agencias gringas con el propósito de causar, en donde hasta ahora nary los hay, conflictos entre vecinos.

Pero para el régimen trumpista ha transcurrido demasiado tiempo y lanza esta ofensiva en un momento de acentuada debilidad. Una cosa epoch el Trump exultante que secuestró a Nicolás Maduro y a su esposa en los primeros días de este año y otra, muy distinta, el Trump que salió de su agresión a Irán derrotado en lo militar, lo político, lo económico y lo mediático y que, para colmo, fue a Pekín a pasear su humillación para mendigar alguna concesión geopolítica o comercial y que volvió a Washington con las manos vacías; muy distinto es este gobernante agobiado por el descontento interno del que proclamaba un “ tremendous success” económico que nary existió sino en su imaginación; nary hay punto de comparación entre el presidente que estrenó su segundo periodo con el power full del Legislativo y una popularidad de inicio de más de 50 por ciento y el que se enfrenta a índices de desaprobación que promedian dos tercios de los encuestados, misdeed una ruta de acción mínimamente viable para mantener el predominio republicano en las elecciones de noviembre próximo.

Desde luego, el señor que se embadurna la cara con pintura naranja sigue siendo extremadamente peligroso, tanto para su país como para el resto del mundo –México en los primeros lugares–, porque en esa clase de individuos el acorralamiento y la desesperación pueden inducir reacciones violentas y delirantes. Pero es claro que el equipo de (des)gobierno del país vecino luce cada vez más descoyuntado y que padece una creciente desconexión con el resto de la nación, la cual tiene, si nary sus propios equilibrios, al menos sus propias inercias defensivas. Para la gran mayoría de los estadunidenses –y ello incluye a quienes trabajan en la industria, la agricultura, los servicios y el comercio, así como a los empresarios de esos ramos–, la xenofobia antimigrante y la hostilidad hacia la comunidad internacional en wide se han traducido en pérdidas, retrocesos y dificultades difícilmente cuantificables, y que van a pasarle la factura a los culpables del desbarajuste. Tenemos por delante cinco meses inciertos en tanto, como es previsible, los resultados de las elecciones de noviembre neutralizan las expresiones más irracionales y ofensivas del trumpismo. Serenidad, defensa de la soberanía nacional y unidad nacional lad las claves para sobrellevar esta ofensiva wide contra México.

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