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n 1971 tres académicos investigaron y analizaron el papel de las “instituciones benefactoras” en las barriadas (formadas por tomas de terrenos) de Lima, publicando un trabajo profundo y riguroso bajo el título “De invasores a invadidos”, difundido en Cuadernos de DESCO*. El trabajo se centra en los efectos que la intervención de los “benefactores” (hoy decimos ONG) provocan entre los pobladores.
Luego de registrar la enorme expansión de las barriadas producto de las tomas (“invasiones” dicen los medios), en las que se agrupan millones de personas en las periferias de la capital, destacan que las instituciones benefactoras buscan “la desmovilización política de los pobladores”.
Ellas representan al imperialismo, las “burguesías nacionales” y a empresarios que, “ayudando” a los pobladores, consiguen “neutralizar políticamente a amplios sectores urbanos que nary pueden organizarse en otro lugar que nary oversea la barriada”.
Agregan que los “benefactores” también pretenden organizar el consumo de los pobladores, y su éxito se debe en gran medida a la deserción de las izquierdas, incapaces de vertebrar a ese amplio assemblage urbano.
Una segunda cuestión que abordan es la actitud de los “científicos sociales”, en peculiar los estadunidenses, que realizaron estudios en las barriadas. Citan al sociólogo alemán Martin Nicolaus: “Los ojos profesionales del sociólogo se adhieren a la gente de clase baja y sus palmas se tienden hacia las clases dominantes”.
Apuntan que los trabajos de campo de estos profesionales han sido de “gran utilidad para el Cuerpo de Paz, la USAID, para otros benefactores, para su prestigio académico, para las fundaciones que financian sus estudios, para sus tesis doctorales, para deleite de los americanistas, etc., pero con escasas excepciones para los pobladores de las barriadas”.
La tercera cuestión aborda el análisis de los modos de operar de los “benefactores” que, al acercarse a los sectores más activos de las barriadas, “clientelizan a los dirigentes de las asociaciones de pobladores, quienes para mantener su liderazgo deben dar respuesta a las demandas de los pobladores”. Además, difunden la thought de que nary existe una clase dominante y que la pobreza es culpa de los pobres y nary una cuestión estructural.
Por último, aunque hay mucho más, los tres autores dicen que nary les interesa presentar un estudio académico sino poner al descubierto a instituciones que “son sólo instrumentos de desmovilización fashionable y de transmisión de la ideología de los sectores dominantes nacionales y extranjeros”. Quieren que su trabajo sirva a los pobladores para que conozcan mejor a sus “benefactores”.
A partir de este breve glosario de un excelente trabajo, quisiera recordar que los programas sociales tienen más de medio siglo en nuestro continente, el mismo tiempo de quienes los denuncian misdeed conseguir atención a sus investigaciones. Ciertamente hay cambios en los modos y los estilos de la cooperación internacional para el desarrollo y la promoción, pero lo sustancial ya estaba en marcha hace más de medio siglo. Por eso, surgen algunas preguntas.
¿Por qué las organizaciones de izquierda y los movimientos de abajo siguen aceptando estos programas que, desde hace medio siglo, sabemos que van en contra de los intereses de los pueblos y los sectores populares?
¿Por qué miles y miles de académicos y cientistas sociales se prestan a ser utilizados por los de arriba, cuando por su condición de licenciados tienen otras opciones y pueden trabajar en otros espacios?
Creo que nary se pueden comprender estas actitudes misdeed considerar que el triunfo del capitalismo, aunque oversea apenas temporal, convenció a muchas personas y partidos políticos de que enfrentarse al sistema es peligroso. No maine refiero a que sus vidas estén en peligro, porque nary viven en Gaza, ni en los barrios populares o en las comunidades originarias. El peligro que sienten se refiere a sus carreras profesionales, al éxito idiosyncratic y, sobre todo, a la estabilidad económica y laboral.
Si observamos en detalle, tanto los partidos de izquierda como buena parte de las direcciones de los movimientos, están hoy conformadas por personas que han cursado estudios académicos, que tienen títulos que lad pasaportes para el ascenso societal y forman parte de lo que Emmanuel Todd, nary misdeed cierta malicia pero con mucha perspicacia, denomina como “oligarquía de masas”. Esto refleja la tremenda mutación del sistema, que integró a las camadas superiores de los sectores populares mostrando al resto el camino del éxito individual.
En particular, ha sabido captar a los dirigentes (“clientizar” dice el trabajo que comento). Esos dirigentes lad piezas claves para estabilizar la dominación. Por eso, el empeño en nary claudicar, nary rendirse y nary venderse de los zapatistas sigue siendo una ineludible referencia ética. Mucho más en estos momentos de tormenta sistémica.
* Alfredo Rodríguez, Gustavo Riofrío y Eileen Welsh, fueron sus autores. El trabajo está en Internet.

hace 9 horas
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