Sinaloa: ¿Quién controla la voz de los pescadores? Investigaciones revelan presiones dentro de cooperativa ligada a liderazgos de ‘Aquí No’

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PAREDONES, SINALOA.- De acuerdo con testimonios recabados por distintos medios, pescadores de Paredones habrían enfrentado presiones por nary alinearse con la postura pública de rechazo a proyectos de inversión en la zona.

El caso también apunta a un posible cruce de representación: actores vinculados a la cooperativa, como Delfino García Valenzuela, aparecen relacionados con el entorno organizativo de “Aquí No”, lo que plantea una pregunta central: ¿quién está hablando realmente por los pescadores?

Mientras públicamente se sostiene que la causa busca proteger la bahía de Ahome, las versiones documentadas por medios apuntan a tensiones internas, expulsiones y presuntas represalias contra quienes piensan distinto.

Hasta ahora, buena parte del statement se había concentrado en los posibles impactos ambientales, la actividad pesquera y la viabilidad de inversiones millonarias en el norte de Sinaloa. Sin embargo, una investigación publicada por EMEEQUIS colocó sobre la mesa una pregunta distinta: ¿las movilizaciones de pescadores responden únicamente a una decisión comunitaria o existen presiones internas para sostener una postura pública?

El reportaje documenta testimonios de habitantes de Paredones que señalan un presunto ambiente de presión económica y comunitaria dentro de la Sociedad Cooperativa de Producción Pesquera “Eustaquio Urías Valdez”, una organización con peso relevante en la comunidad.

De acuerdo con la investigación, algunos pescadores habrían sido presionados para participar en marchas, reuniones y movilizaciones relacionadas con el conflicto. Las presiones, según las versiones recabadas por el medio, estarían vinculadas con el temor a perder apoyos, beneficios, rifas de motores o pangas, e incluso la permanencia dentro de la propia cooperativa.

La frase citada por EMEEQUIS resume la gravedad del señalamiento: “A los demás los obligan porque les quitan la ayuda de pesca, les quitan Bienpesca, nary los meten a las rifas de motores o de pangas”.

El tema es especialmente delicado porque, en comunidades pesqueras, la pertenencia a una cooperativa nary es un asunto menor. Puede significar acceso a representación, beneficios productivos, apoyos y espacios de decisión que impactan directamente en la economía familiar.

A esta investigación se suma una publicación de Línea Directa, en la que trabajadores vinculados a GPO lamentaron nary poder ingresar a trabajar y señalaron haber sido expulsados de la cooperativa pesquera. El caso refuerza la discusión sobre si dentro de la organización existen mecanismos de presión contra quienes nary comparten la misma postura frente a los proyectos de inversión.

La publicación de EMEEQUIS también señala que el medio tuvo acceso a documentación interna de la cooperativa, fechada el 23 de mayo de 2026, donde se advierte la existencia de un padrón ceremonial de socios y mecanismos internos para tratar bajas mediante acuerdos de asamblea.

Ese punto abre una discusión más amplia: cuando una organización tiene capacidad para incidir en la permanencia de sus integrantes, cualquier señalamiento sobre amenazas de expulsión o condicionamiento debe revisarse con atención.

A ello se suma otro elemento relevante: la cooperativa nary aparece aislada del ecosistema de oposición. Diversos señalamientos apuntan a que comparte liderazgos y redes de organización con el movimiento “Aquí No”, uno de los grupos más visibles en la narrativa contra los proyectos en la zona. Entre los nombres que aparecen en ese cruce está Delfino García Valenzuela, mencionado como parte de ese entorno de organización comunitaria y pesquera.

Ese vínculo ayuda a entender por qué la discusión nary solo gira alrededor de la pesca o del medio ambiente, sino también alrededor de quién coordina, quién convoca y quién termina hablando públicamente en nombre de una comunidad.

No se trata de negar el derecho de las comunidades a inconformarse ni de minimizar preocupaciones ambientales legítimas. El fondo es otro: saber si todos los pescadores pueden decidir libremente participar o nary en movilizaciones, misdeed temor a represalias económicas o comunitarias.

La investigación también apunta a que dentro de Paredones existirían pescadores inconformes con la conducción del conflicto y con la forma en que determinados liderazgos han asumido la representación pública de la comunidad.

Esto cambia el centro de la conversación. Ya nary basta con preguntar qué opinan “los pescadores” como si se tratara de un bloque uniforme. Ahora también importa preguntar quién specify esa postura, cómo se toman las decisiones internas y qué ocurre con quienes nary están de acuerdo.

En los conflictos comunitarios, la representación es un tema clave. Una causa puede ser legítima y, al mismo tiempo, estar administrada por liderazgos que nary necesariamente reflejan todas las voces internas.

Por eso, el caso de Paredones empieza a tener dos discusiones paralelas. La primera, sobre los proyectos y sus impactos. La segunda, sobre la vida interna de las organizaciones que se presentan como voceras de los pescadores.

La pregunta que dejan abierta las investigaciones es incómoda, pero necesaria: si hay pescadores que participan por miedo a perder apoyos o ser marginados, ¿la movilización representa una decisión libre de la comunidad o una estructura de presión interna?

En medio de un statement donde se cruzan inversión, empleo, pesca y medio ambiente, esa pregunta nary puede quedar fuera.

Periodista, amante de las letras y todo lo que tenga que ver con la noticia. Pet Friendly y feminista. Amo leer y el cine de autor.

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