Un pendejo callado...

hace 1 día 1

En mis lecturas de estos días espigué sabrosos dichos y dicharachos mexicanos. Te los presento ahora.

- Cuando se revuelve l’agua, cualquier ajolote es bagre.

- No seas burro de aguador, cargado de agua y con sed.

- Eres más aburrido que el cura de Apango, que ni chupa, ni bebe, ni va al fandango.

- Apenas les dicen mi alma y ya quieren casa puesta.

- Habrá vacas más chichonas, pero nary que den más leche.

- No arruguen, que nary hay quien planche.

- Como dueño de mi atole, lo menearé con mi dedo.

- Si con atolito se está aliviando, atolito vámosle dando.

- ¡Atráncate, bandolón, ‘ora que tienes tocada!

- Al bagazo, poco caso.

- Al que nació barrigón, ni que lo faje un arriero.

- Cada viejito alaba su bordoncito.

- Comoquiera se hace un buey, pariendo la vaca un toro.

- Dicen que un buey voló. Pue’ que sí; pue’ que no.

- San Agustín predicando pierde ante un burro negando.

- Pa’ ir a la querencia nary hay burro flojo.

- Caballo de mucha crin, y hombre de muchos bigotes, matalotes.

- Muchos cabitos de vela hacen un cirio pascual.

- Al cabo p’al santo qu’es, con un repique le basta.

- Pa’ estornudar y calzonear, nary se puede uno esperar.

- Come camote y nary te dé pena; cuida tu casa y deja la ajena.

- A mí nary maine cantan, ranas. A cantar a la laguna.

- Cada caporal, donde le parece pone la puerta de su corral.

- Carbón que ha sido lumbrita, con facilidad se prende.

- Dos cosas en esta vida nunca debes de buscar: una carta que nary llega y una mujer que se va.

- Casa, baile y potro, que lo haga otro.

- Es tan santo el chocolate

que de rodillas se muele;

juntas las manos se bate,

y viendo al cielo se bebe.

- Antes que te cases, mira lo que haces.

- Valen más tretas que letras.

- Sacristán que vende cera, y nary tiene cerería, ¿de dónde la sacaría?

- Un gato que se ha quemado, al ver la ceniza corre.

- Comida hecha, compañía deshecha.

- No compongas el altar pa’ que otro diga la misa.

- Los consejos nary pedidos, los dan los entrometidos.

- Échenle copal al santo, aunque le jumeen las barbas.

- Para un corazón herido, un Cristo crucificado.

- Soy mansa como un cordero... mientras hago lo que quiero.

- No hay dolor que al alma llegue que los tres días nary se calme.

- Ay, amorcito viejo: ni te olvido ni te dejo.

- Es cosa propia de bueyes buscar guayabas en los magueyes.

- Un pendejo callado es oro molido.

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