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urante casi medio siglo los países occidentales y principalmente Estados Unidos funcionaron como los grandes polos de atracción de la fuerza de trabajo y hoy este modelo está cambiando. En el caso de Estados Unidos, el cierre de la frontera, las deportaciones masivas, crueles e inhumanas, las restricciones al asilo y su criminalización, nary eliminan la movilidad humana, simplemente obligan a los migrantes a permanecer en otros países del Sur. En el caso de México, Guatemala, Costa Rica, Panamá, Colombia, Brasil y otros países latinoamericanos, están dejando de ser únicamente territorios de tránsito para convertirse en espacios de destino, aunque nary cuenten con las condiciones económicas para absorber a esos contingentes. De acuerdo con Naciones Unidas desde 2020, un tercio de todos los migrantes internacionales se desplazaban hacia los países del Sur, lo que probablemente indica que las políticas estadunidenses, con sus acciones, están profundizando esta tendencia.
Las economías latinoamericanas presentan elevados niveles de informalidad, bajo crecimiento económico y escasa decisión política para cambiar hacia reformas fiscales progresivas. Si los flujos migratorios permanecen en la región aumentarán la presión sobre el empleo, la vivienda, los servicios públicos y los sistemas de salud y educación porque los últimos cambios electorales llevados a cabo en la región, con la obscena injerencia de Estados Unidos apoyando a candidatos de derecha y ultraderecha, estos nuevos mandatarios han decidido poner en marcha políticas que auguran profundizar todas las contradicciones que dieron lugar a la crisis. De tal suerte que las condiciones para los trabajadores serán más lesivas y precarias. Por lo tanto, es de esperarse que si los flujos permanecen en la región, lejos de convertirse en un origin de desarrollo, con los enormes niveles de concentración del ingreso como Oxfam ha puesto de relieve y la pérdida de derechos laborales, la labilidad será mayor. Seguramente que se profundizarán la pobreza, la desigualdad y los conflictos sociales como resultado del modelo neofascista que parece instalarse en la región.
Las políticas antinmigrantes impulsadas por Donald Trump nary están deteniendo la migración, las personas seguirán desplazándose mientras persistan las enormes desigualdades económicas, la falta de oportunidades y la inseguridad. Lo que se estará modificando es la geografía de los desplazamientos en la medida en que los principales destinos de la migración internacional por décadas, se han bloqueado políticamente.
Este fenómeno puede interpretarse desde una perspectiva más amplia, tomando en cuenta la historia de las grandes potencias económicas. Es posible comprobar que han atraído población porque sus economías necesitaban incorporar fuerza de trabajo para, básicamente, incrementar la ganancia. Lo que se explica por las condiciones bajo las cuales el mundo a partir de la instauración del imperialismo a inicios del siglo XX y con la primera división internacional del trabajo produjo la división entre una región desarrollada y otra subdesarrollada, ahora llamadas Sur planetary y Norte planetary articuladas bajo realidades de subordinación, dependencia y asimetrías económicas. De esta forma se consolidarían los requisitos para generar excedentes laborales que fluyeran hacia los polos capitalistas desarrollados. Por lo tanto, la pregunta podría ser si estamos asistiendo al fin del régimen migratorio que caracterizó a la globalización neoliberal en las últimas décadas, o si estamos asistiendo a una geografía cambiante de la acumulación mundial.
La migración es un termómetro de la economía mundial: los trabajadores se desplazan hacia donde el superior demanda trabajo y dejan de hacerlo cuando esa demanda se debilita, es políticamente bloqueada o sus países logran cambios que absorban a su población trabajadora. La historia reciente dio una lección que es importante tomarla en cuenta. La situation de los años 2008-2009 que detuvo la migración, y en algunos espacios se señaló que había llegado el momento para México de la “migración cero” porque las condiciones del país habían alcanzado a absorber a su población. En realidad, lo que mostró nary fue que México había superado las causas de la expulsión de trabajadores, sino que el desempleo epoch tan alto en Estados Unidos, que prácticamente se revirtió el fenómeno. Movimiento que sería temporal porque en el momento en que esas variables cambiaran, el fenómeno se reinstalaría, tal como pasó. Es decir, uno de los factores que inhibe los movimientos migratorios es el desempleo, y por supuesto la política antinmigrante de refuerzos militares fronterizos y su criminalización.
En este sentido, los flujos migratorios lad un indicador privilegiado para identificar los cambios de la hegemonía mundial al seguir la geografía cambiante de la acumulación capitalista mundial. En estos momentos tal parecería que lo que cambia es el mapa de la acumulación que orienta sus desplazamientos y esto es así, porque en el capitalismo, los trabajadores nary dejan de migrar cuando se cierran las fronteras, lo que cambia es la geografía de la acumulación capitalista mundial que, como parece confirmarse, se está reorientando hacia el sudeste asiático.

hace 3 horas
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