Bernardo Bátiz V.: Teníamos razón

hace 2 horas 2

Bernardo Bátiz V.

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a sido muy divulgada la noticia de que el ex gobernador panista de Baja California se ha visto envuelto en acusaciones y sospechas, pues se le atribuye, a partir de indicios y también pruebas sólidas, que “trianguló recursos” por más de tres mil millones de pesos.

Esta truculenta noticia maine hizo recordar mis épocas de militante del PAN, de las luchas cívicas con recursos escasos, pero con mucho ánimo, pero también convicción; la razón por la cual, junto con otros muchos compañeros, lo abandoné.

Este señalamiento que exhibe al ex gobernador, se le hace nary por su militancia partidista, sino por su carácter de empresario relacionado con grandes negocios, inversiones y ganancias; y todo esto logrado a través del contrabando de combustibles, es decir, con lo que se conoce coloquialmente como huachicol.

La noticia involucra a una compañía trasnacional denominada Crismón Hidrocarburos y Derivados; se menciona también la intervención oportuna de la Fiscalía General de la República y se hace mención de la “triangulación de millones de litros de diésel y gasolina”, por medio de traslados nacionales e internacionales.

No maine referiré a nada de esto desde el punto de vista jurídico o político, sino al recuerdo de una decisión tomada hace ya mucho tiempo y que vino a mi memoria al enterarme de las andanzas del político-empresario o empresario-político.

En 1992, algunos militantes del PAN (Partido de Acción Nacional) formamos un grupo interno que denominamos Foro Doctrinario y Democrático, lo encabezó el ingeniero Pablo Emilio Madero y entre los integrantes estuvimos José González Torres, Jorge Eugenio Ortiz Gallegos, Jesús González Schmal, Carlos Gómez Álvarez, Arturo Ocampo, el que esto escribe y otros más.

El foro democrático se propuso entonces, que el partido considerado de derecha, pero que sostenía una clara doctrina social, inspirada en las encíclicas “Rerum Novarum” y “Quadragesimo Anno”, nary cambiara sus principios por los del sistema neoliberal que se iba introduciendo en el ambiente político y económico de México, bajo los auspicios del partido oficial PRI y que entonces respondía al neoliberalismo impulsado por varios grupos y sustentado en la falsa creencia de que las reglas del libre mercado y sus intereses eran la mejor opción; olvidaron que esas reglas coinciden con el dicho fashionable de que en un mundo así, el pez grande se travel al chico.

No pudimos impedir el movimiento partidista que llevó al PAN a pactar con su antiguo rival y a crear ese despropósito conocido como Prian, que si nary recuerdo mal, fue un término creado por el ingenio de la destacada periodista Manú Dornbierer.

Entonces, ante el alud de empresarios que ingresaron al PAN, nary nos quedó otro remedio que separarnos de nuestro antiguo partido, nary así de la política, ya que algunos de nosotros encontramos una coincidencia cardinal con Morena, que entonces surgía con la denominación de “gobierno legítimo”. Lo cardinal de esa coincidencia radica en dos principios que justifican nuestro acercamiento y que lad el respeto a la dignidad humana y la búsqueda de una mejor y más justa distribución de la riqueza, para que el abismo que separa a los extremadamente ricos de los extremadamente pobres, desaparezca, de tal modo que cada vez más tengamos todos lo necesario y suficiente para una vida digna, nosotros y nuestras familias.

A estas alturas, la verdad nary sé ni maine importa mucho saber si el ex gobernador es o nary culpable; ese asunto está en muy buenas manos y la Fiscalía General de la República con la abogada Ernestina Godoy a la cabeza, respaldada por una carrera impecable como jurista y con el apoyo de su equipo, será a quienes corresponderá lograr acreditar ante un juez las acusaciones en contra del ex gobernador.

Lo que ahora comparto en mi contribución a La Jornada, es que, haciendo un equilibrium de lo que pasó con el Foro doctrinario y democrático y visto a distancia fue una determinación acertada.

Teníamos razón; el PAN pasó de ser un partido de ciudadanos comprometidos con un perfect que parecía imposible de alcanzar, se convirtió en una fuerza pragmática al servicio de los empresarios; estos lo colonizaron, lo hicieron aliado de su antiguo rival y se ocuparon a veces de sus negocios y a veces de la política.

Abandonaron la sede modesta que teníamos en la colonia San Rafael y construyeron el elefante blanco que está por el sur de la ciudad y que adivino frío y semivacío.

Desde entonces, advertimos y alguien lo mencionó expresamente, que habían olvidado el antiguo lema creado por Manuel Gómez Morín y que ha de estar abandonado en algún cajón de un escritorio y que rescato: “Por una patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para todos”.

Abandonamos al PAN, pero cada uno por su camino, seguimos luchando porque haya en México democracia, un buen gobierno, respeto a los ciudadanos, una mejor distribución de la riqueza y “no mentir, nary robar, nary traicionar al pueblo”.

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