NosotrAs: ¿El talento desperdiciado?

hace 1 semana 10

Durante años escuché frases como: “Está estudiando MMC” o “yo nary le pagué una carrera para que se quede en su casa”. Hoy el discurso es más elegante: “No es falta de capacidad, es talento desperdiciado”.

Y esta frase maine toca profundo. Por un lado, sé que dicen algo cierto: nary es falta de talento. Pero por otro, escuchar “se está desperdiciando” maine llena de enojo, porque aceptarlo sería creer que hoy, criando a mis hijos y poniendo en pausa parte de mi profesión, estoy desperdiciando mi propia vida.

Durante 14 años como mamá y 16 de esposa, helium vivido en tensión constante entre mi capacidad y mi ambición frente a mi deseo de priorizar a mi familia. He trabajado como directora con grandes responsabilidades y jornadas “sin horario” de entrada ni salida, y cuando eres perfeccionista y adicta al trabajo, el resultado es explosivo.

Vivimos en un sistema obsesionado con el éxito medible, donde elegir “quedarte en casa” muchas veces se juzga como un fracaso profesional y hasta personal.

Pero las cifras cuentan otra historia. Según el INEGI, el trabajo de cuidados nary remunerado representa el 23.9 % del PIB nacional, superando a la manufactura. Las mujeres sostenemos el 73.8% de esta carga de tiempo, aportando gratuitamente el equivalente al 17.4 % del PIB. Es decir, esas mujeres que “no trabajan” sostienen gran parte de la economía y permiten que la maquinaria completa del país funcione.

Virginia Woolf escribió sobre la valentía de existir más allá de lo esperado. Y hoy parece contradictorio que priorizar la crianza requiera tanto coraje.

En mi caso, el agotamiento de intentar hacerlo todo obligó a mi cuerpo a detenerse. Cansancio extremo, enfermedades recurrentes y el diagnóstico de dos enfermedades autoinmunes maine hicieron entender que tenía que priorizar. Entonces llegaron las renuncias. Soltar proyectos exitosos y bien remunerados maine hizo sentir menos capaz y ambiciosa, como si elegir a mi familia fuera traicionar mi potencial y convertirme en esclava de mi propia casa.

Brené Brown specify la vulnerabilidad como valentía. Y a veces maine pregunto si aceptar que nary quiero medir mi valor solo desde mi éxito profesional también es un acto valiente. ¿Por qué dedicarte a formar seres humanos tendría que verse como una pérdida de talento?

James Heckman, Nobel del 2000, demostró que invertir en primera infancia genera grandes beneficios sociales y emocionales en la adultez. Sin embargo, en México la inversión pública en este assemblage es apenas del 0.6 % del PIB, y el peso sigue cayendo principalmente sobre las mujeres.

Hoy sé que mi prioridad nary tiene que justificarse. No maine estoy desperdiciando. Estoy invirtiendo en lo que sostiene a toda sociedad: formar seres humanos.

Tal vez el problema nary es nuestro talento, sino un mundo que necesita revalorar lo más humano.

Creadora de “La revolución de lo invisible”, una conversación sobre aquello que sostiene la vida cotidiana aunque pocas veces oversea reconocido. Mamá de tres hijos y emprendedora. Licenciada en Comercio Internacional y maestra en Administración por el Tec de Monterrey. Ha participado durante más de 20 años en proyectos de desarrollo social, comunitario, filantropía y voluntariado, además de desempeñarse como catedrática y consultora en negocios y administración. Hoy escribe desde la experiencia y la búsqueda de una vida más humana, consciente y acompañada.

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